«Educación financiera en el nivel de enseñanza media»

Durante el primer semestre de año 2018 se promulgo la ley 21.092, la cual modifica la Ley General de Educación, para incorporar en el nivel de enseñanza media contenidos de educación financiera básica a contar del año 2019.

Como objetivos generales el texto señala lo siguiente: “Conocer y aplicar conceptos y técnicas financieras básicas, así como desarrollar actitudes, conductas y prácticas que favorezcan la toma de decisiones ciudadanas y le permitan ejercer acciones eficaces para mejorar su bienestar económico, personal y familiar.» (2018).

Los últimos datos arrojados por el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA llevado a cabo por la OCDE a nivel mundial, que mide el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura, indica que “el 38 por ciento de los alumnos de 15 años no sabe o tiene dificultades a la hora de tomar decisiones en la economía familiar, cómo interpretar una boleta o factura, además de la nula competencia para tomar una opción sobre el gasto cotidiano”. (2017)

Todos sabemos que en nuestro país los conceptos relacionados al sistema financiero son bastante desconocidos por las personas. Es por ello, por lo que se pretende reforzar durante la edad escolar conceptos que todo ciudadano debería manejar para poder sobrellevar de mejor forma la vida económica cotidiana.

¿Pero qué entendemos por educación financiera? Aquí les comparto una definición elaborada por el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica (2018): “El proceso por el cual los consumidores financieros (o inversionistas) mejoran su comprensión de productos financieros, conceptos y riesgos y, a través de información, instrucción, y/o recomendación objetiva, desarrollan las habilidades y confianzas para volverse más conscientes de los riesgos y oportunidades financieras, para tomar decisiones informadas, para saber dónde acudir por ayuda, y para tomar otras acciones efectivas para mejorar su bienestar financiero”.

La decisión de empezar en las escuelas, en mi opinión, significa tomar el camino correcto, aunque también es un reto, pues, comenzar por los estudiantes nos asegura que en su proceso de formación ellos puedan comprender conceptos que en el futuro deberán ocupar a diario. Cuando somos más adultos muchas veces aprender cosas nuevas es dificultoso, puesto que estamos rodeados de responsabilidades que muchas veces nos dejan poco tiempo disponible. Los jóvenes saldrán preparados para tomar decisiones económicas futuras que implican un reto mayor que en el pasado, teniendo en cuenta la complejidad de los productos y servicios de los mercados financieros actuales. Además, entrando a la vida adulta deberán asumir riesgos financieros más frecuentes, tanto por el aumento de la esperanza de vida como por la incertidumbre en las posibilidades de empleo.

Los adolescentes se enfrentan con asuntos financieros inmediatos como consumidores de servicios, por ejemplo, tener cuentas con acceso a pagos online o teléfonos móviles de pre-pago.

Sin lugar a duda para facilitar la igualdad de oportunidades es importante ofrecer una educación financiera a aquellos que de otro modo no tendrían acceso a ella.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *